Mostrando entradas con la etiqueta Editorial tiza y carbón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Editorial tiza y carbón. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de noviembre de 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

lunes, 26 de julio de 2010

Eva


Ciertas corrientes políticas del campo nacional, obsesionadas en su satanización de la pequeño burguesía, suelen ser tan ciegas que no perciben el hecho elemental de que el mejor poema de homenaje a Eva Perón lo escribió una representante intelectual insigne de esa pequeña burguesía "demoliberal" y, digámoslo, antiperonista por motivos no desechables.


Se trata del homenaje a Eva Perón redactado por María Elena Walsh.


Resalto el valor que, en ese sentido, tiene el introito prudente que hace a este poema el gran patriota Enrique Oliva. Esperemos que sirva para ablandar ciertos corazones cuya cerrazón "antigorila" se convierte, en realidad, en herramienta predilecta de la rosca anti...nacional. Por gran poeta, por mujer y por voluntad de acercarse a su pueblo, María Elena Walsh supo descubrir la Eva Perón más verdadera, como nadie lo hizo.


Quienes rechazan este poema por el "gorilismo" de su autora, seguramente hubieran rechazado también a José Hernández porque inició su vida política combatiendo por el exclusivismo porteño contra el interior.

NOTA [de Enrique Oliva]: Me permito dirigirme a compañeros y compañeras, y a los argentinos todos, para recomendarles muy especialmente la lectura de este poema maravilloso que resume en pocas líneas un sentir colectivo sobre Evita y su perdurable paso histórico en la vida social de nuestro país. Es obra de María Elena Walsh, la poetisa criolla más talentosa de su generación.

El envío originario es del compañero Héctor Grillo, a quien felicito y agradezco la idea. Su correo ha repercutido en París desde donde nos lo ha redistribuido el Dr. Juan Carlos Chachques, médico científico de prestigio internacional. Enrique

NO ESTOY HABLANDO DE POLÍTICA, ME REFIERO A EVITA

**********************************************************

"Eva"

Calle Florida, túnel de flores podridas.

Y el pobrerío se quedó sin madre
llorando entre faroles sin crespones.

Llorando en cueros, para siempre, solos.

Sombríos machos de corbata negra
sufrían rencorosos por decreto
y el órgano por Radio del Estado
hizo durar a Dios un mes o dos.

Buenos Aires de niebla y de silencio.

El Barrio Norte tras las celosías
encargaba a París rayos de sol.

La cola interminable para verla
y los que maldecían por si acaso
no vayan esos cabecitas negras
a bienaventurar a una cualquiera.

Flores podridas para Cleopatra.

Y los grasitas con el corazón rajado,
rajado en serio. Huérfanos. Silencio.

Calles de invierno donde nadie pregona
El Líder, Democracia, La Razón.

Y Antonio Tormo calla "amémonos".

Un vendaval de luto obligatorio.

Escarapelas con coágulos negros.

El siglo nunca vio muerte más muerte.

Pobrecitos rubíes, esmeraldas,
visones ofrendados por el pueblo,
sandalias de oro, sedas virreinales,
vacías, arrumbadas en la noche.

Y el odio entre paréntesis, rumiando
venganza en sótanos y con picana.

Y el amor y el dolor que eran de veras
gimiendo en el cordón de la vereda.

Lágrimas enjuagadas con harapos,
Madrecita de los Desamparados.

Silencio, que hasta el tango se murió.

Orden de arriba y lágrimas de abajo.

En plena juventud. No somos nada.

No somos nada más que un gran castigo.

Se pintó la República de negro

No descanses en paz, alza los brazos,
no para el día del renunciamiento
sino para juntarte a las mujeres
con tu bandera redentora
lavada en pólvora, resucitando.

No sé quién fuiste, pero te jugaste.

Torciste el Riachuelo a Plaza de Mayo,
metiste a las mujeres en la historia
de prepo, arrebatando los micrófonos,
repartiendo venganzas y limosnas.

Bruta como un diamante en un chiquero
¿Quién va a tirarte la última piedra?

Quizás un día nos juntemos
para invocar tu insólito coraje.

Todas, las contreras, las idólatras,
las madres incesantes, las rameras,
las que te amaron, las que te maldijeron,
las que obedientes tiran hijos
a la basura de la guerra, todas
las que ahora en el mundo fraternizan
sublevándose contra la aniquilación.

Cuando los buitres te dejen tranquila
y huyas de las estampas y el ultraje
empezaremos a saber quién fuiste.

Con látigo y sumisa, pasiva y compasiva,
única reina que tuvimos, loca
que arrebató el poder a los soldados.

Cuando juntas las reas y las monjas
y las violadas en los teleteatros
y las que callan pero no consienten
arrebatemos la liberación
para no naufragar en espejitos
ni bañarnos para los ejecutivos.

Cuando hagamos escándalo y justicia
el tiempo habrá pasado en limpio
tu prepotencia y tu martirio, hermana.

Tener agallas, como vos tuviste,
fanática, leal, desenfrenada

María Elena Walsh

domingo, 20 de junio de 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

viernes, 30 de abril de 2010

1º de Mayo, Día del Trabajador


Cuando en los hogares argentinos se carecía de todo, cuando los trabajadores no podían tender su mesa, cuando el niño estaba abandonado como lo estaban los ancianos y cuando no había más que desesperanza para todos los humildes y sólo gozaban de la riqueza de nuestro país, unas pocas familias privilegiadas; en ese momento surgió un hombre que, cansado de tanta injusticia y de ver sufrir a la patria dominada por capitales extranjeros; desde la Secretaría de Trabajo y Previsión comenzó remediar tanta injusticia.

Fueron años dorados para la clase trabajadora, que pasó de ser, poco menos que esclavos, a gozar de todos los derechos. Derecho a un sueldo digno, al descanso dominical, a las leyes sociales, vacaciones pagas y obligatorias, y un sueldo anual complementario, conocido cómo aguinaldo.

Después de las conquistas del Justicialismo, la fiesta de los trabajadores argentinos se basa en la felicidad de los humildes, de los anónimos héroes que forjan la Patria cada día con el esfuerzo de sus manos.

Es el deseo de quienes queremos un país mejor, forjado desde el trabajo, que se cumpla aquel viejo augurio que acompañaba algunas tarjetas de salutación de aquellos gloriosos años peronistas:

Que haya una sola clase de hombres: los que trabajan;
Que no existan más privilegiados, que los niños;
Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser;
Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran;
Que cada día los hombres sean menos pobres
Que todos seamos artífices del destino común.

Y que cada día, los argentinos, seamos un poquito más felices.


¡Feliz día, Compañeros!

jueves, 25 de marzo de 2010

¡Boicot!




¡TODOS JUNTOS POR MALVINAS!

¡NO COMPRE PRODUCTOS INGLESES!

¡BOICOT A LOS PIRATAS!

Nafta: Shell (angloholandesa, la casa matriz del grupo Shell es Royal Dutch Shell pk., constituida en Inglaterra y Gales

Alimentos y bebidas:
Ades, Hellmann’s, Knorr,
Upton, Maizena, Savora,
Cadbury:
los dulces ingleses, comprenden: Chicles Bazooka, Beldent, Bubbalo, chiclets, clorets, hals, la yapa, lenguetazo, mantecol, palitos de la selva, yummy,
Gaseosas Schweppes,
Cervezas Guinnes,
Whisky
J&B,
Johnnie Waker, Cardhu,
Vodka: Smrnoff,
Ciroc,
Ginebra: Gondon’s, Tanqueray,
Ron: Captan Morgan, Cacique, Pampero,
Tequila
José Cuervo,
Vino:
Sterling Vineyards, Beaulieu Vineyard, Blossom Hill


Artículos de limpieza e higiene:
Jabones Dove, jabón en polvo Ala, Cif, Comfort, Drive, Skip, Vivere, AXE, Clear, Dove, Impulse, Lux, Pond’s, Sedal, Rexona, Suave

Cigarrillos:
Nobleza Picardo: Marcas de cigarrillos: Lucky Strke, Camel, Parisiennes, Kool, Viceroy, Jockey, Derby, Gitanes, Gold Life, 43/70, Winston y Conway. Cigarritos: Richmond

¡EL PUEBLO ARGENTINO

EN GUERRA GAUCHA!

En 1982 fue la guerra. En el 2010 es el robo de nuestro petróleo en las islas; plataformas petroleras y submarinos con misiles atómicos


www.puerta-de-hierro.com.ar
Agrupación Arturo Jauretche, Venado Tuerto, Santa Fe

jueves, 25 de febrero de 2010

viernes, 13 de noviembre de 2009

13 de Noviembre, día del Pensamiento Nacional


Una nación se constituye en base a lazos culturales, a una historia común, lengua y un territorio. Pero esto es insuficiente si no hay una idea de mantenerla viva en el tiempo, es decir si no hay un proyecto de vida nacional. El pueblo busca modificar las condiciones de subdesarrollo de su existencia y lograr la independencia. Un país sin nación está condenado a ser una mera colonia de los imperios y a un subdesarrollo perpetuo. La nación es la consecuencia de un proceso histórico que los pueblos llevan adelante como actitud defensiva en busca de su existencia en el tiempo.¿Qué es el pensamiento Nacional? Es aquel conjunto de ideas (y acciones) tendientes a lograr la libertad, desarrollo e independencia de nuestro pueblo a partir del conocimiento de nuestra realidad y en base a nuestras particularidades. Comencemos por diferenciar pensamiento nacional de pensamiento “argentino”. Borges era un intelectual argentino (nació aquí), pero no era un pensador nacional, toda vez que su obra literaria siempre estuvo dispuesta a fugarse y sus incursiones políticas buscaron admirar a los imperios que nos sometían antes que a combatirlos. En cambio Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Juan José Hernández Arregui, Jorge Abelardo Ramos, Jorge Enea Spilimbergo, José María Rosa, John William Cooke, Norberto Galasso, entre otros, son pensadores nacionales, ya que sus obras (más allá de sus diferencias puntuales) buscan la liberación nacional. Y la independencia real no es solo formal (himno, escudo o bandera); la independencia debe ser económica, social y cultural. Fue Scalabrini Ortiz quien a comienzos de los años ´30 indagó las causas de nuestra dependencia. Identificando al imperialismo inglés (y norteamericano) como los dueños de nuestras cadenas…y dueños de los bancos, de los puertos, de los trenes, de los elevadores de granos, de los teléfonos, del crédito y de la tierra…Con sumas dificultades y luchando contra el aparato cultural sustentado por la oligarquía, Scalabrini Ortiz publicó artículos periodísticos y libros denunciando nuestra situación colonial que le valieron el silenciamiento y el desprecio de parte de los círculos literarios: “Política británica en el Río de la Plata” (1936), “Historia de los ferrocarriles argentinos” (1940), “Los ferrocarriles deben ser del pueblo argentino” (1946). Fue parte de F.O.R.J.A., en donde hizo difusión de sus ideas.Arturo Jauretche, profundizando lo expuesto por Abelardo Ramos, disparó su crítica contra el aparato cultural montado por la oligarquía que buscaba colonizar las ideas y las mentalidades para sumirnos en el subdesarrollo. Su lucha fue en contra de las “zonceras” impuestas desde afuera por el colonizador y que eran alegremente repetidas por sus sirvientes locales. Ya en 1934 había publicado “El paso de los libres”, en homenaje a la resistencia radical en contra del golpe que derrocó a Yrigoyen. Los libros fundamentales de Jauretche son “Los profetas del odio” (1957), “Política y revisionismo histórico” (1959), “Manual de zonceras argentinas” (1968). Militó en el yrigoyenismo y en el peronismo. Hernández Arregui logró sintetizar su formación marxista con la realidad en la que vivía (peronismo) y aplicar la teoría a un caso concreto con sus particularidades. Su fenomenal obra “La formación de la conciencia nacional” (1960) sin dudas posee una vigencia y una firmeza teórica que la hacen imprescindible. Criticó a los partidos liberales argentinos y a los figurones culturales alejados de lo popular: Sábato, Ocampo, Borges, etc. Otras obras: “Imperialismo y cultura” (1957), “¿Qué es el ser nacional?” (1963), “Nacionalismo y liberación” (1969), y “Peronismo y socialismo” (1972).Jorge Abelardo Ramos fue el principal difusor de las ideas de la llamada Izquierda nacional, que sin renunciar a su identidad política, acompañó al movimiento de masas en forma crítica. El aporte fundamental de esta corriente fue su comprensión de los fenómenos populares de masas (yrigoyenismo y peronismo) en contra de quienes los descalificaban por su contenido plebeyo. Ramos escribió “Revolución y contrarrevolución en la Argentina” (1957), que sintetiza una nueva interpretación de la Historia argentina en contra de la versión oficial y del nacionalismo de derecha. Más allá de sus claudicaciones finales, Ramos fue sin duda un gran historiador y polemista del campo popular. Publicó también: “Breve historia de las izquierdas en la Argentina”. Y justamente, para establecer la exacta diferencia entre el nacionalismo oligárquico (el de la sociedad rural) y el nacionalismo revolucionario, otro hombre de la izquierda nacional, Jorge Enea Spilimbergo publicó: “Nacionalismo Oligárquico y Nacionalismo Revolucionario (1956), además de participar activamente en política manteniendose independiente respecto del peronismo, pero acompañando al movimiento nacional, por aquello de “golpear juntos, marchar separados”. José Maria Rosa, proveniente del revisionismo rosista, esquivó el elitismo del nacionalismo de derecha y fue el historiador más popular del peronismo, al que adhirió. Su crítica a la historia oficial se basó en un serio trabajo de archivo, desenterrando documentos que probaban el carácter entreguista de algunos “próceres”, como Rivadavia. Caído el peronismo fue despedido de sus cátedras, encarcelado por “corromper” a la juventud con su rosismo y por prestar auxilio a John William Cooke (de la izquierda peronista). Algunas de sus obras: “Defensa y pérdida de nuestra independencia económica” (1943), “La guerra del Paraguay y las montoneras argentinas” (1965) y los 13 tomos de la Historia Argentina.John William Cooke, hombre de la izquierda peronista que con solo 25 años fue electo diputado en 1946. Cooke pensaba que el peronismo debía profundizar su acción revolucionaria, pero no obstante eso reconocía la movimiento como lo más avanzado de la clase obrera argentina en sus reivindicaciones sociales y políticas. Fue delegado de Perón entre 1956/59. Criticó el burocratismo sindical e impulsó la insurrección armada contra las dictaduras. Su principal obra es “Apuntes para la militancia” (1964) donde analiza la realidad política y social de la Argentina de la época.Norberto Galasso, es un gran difusor de las ideas de la izquierda nacional. En su extensa producción historiográfica rescata las figuras olvidadas o silenciadas por el poder mediático: Scalabrini Ortiz, Jauretche, Discépolo. De forma accesible y contundente expone sus críticas a la historia liberal (de Mitre a Donghi y Romero) y brinda una interpretación diferente de la revolución de mayo, del radicalismo y del peronismo. Sus obras más importantes: “Jauretche: de Yrigoyen a Perón” (y “La revolución inconclusa”), “Seamos libres y lo demás no importa nada” (biografía de San Martín), “Perón” (dos tomos), “Mariano Moreno: el sabiecito del sur”, “Los malditos” (donde reúne las biografía de hombres y mujeres olvidados por al aparato cultural). Lleva adelante el “Centro Cultural Discépolo” y actualmente prepara un libro de historia integral de la Argentina. Esta apretada síntesis sobre algunos de los hombres del pensamiento nacional es un modesto homenaje a quienes hicieron mucho por la liberación de nuestro pueblo sin pedir nada.

Javier Prado

martes, 10 de noviembre de 2009

sábado, 17 de octubre de 2009

Somos simples soldados




“Solo los necesitados pueden cambiar el mundo. Nadie con los cuatro ases pediría que se vuelva a dar”, y esto sucedió en aquellos años de lucha. Los que daban la vida por Perón, fueron más allá de la frase; lo hacían literalmente. Lucharon por lo que habían conocido en los años felices del peronismo, donde los únicos privilegiados eran los niños y los ancianos eran respetados. Existía una sola clase de gente; la que trabaja. Hoy como están dadas las cosas, eso es casi imposible.

Fueron los despojados, los que tomaron las calles el histórico 17 de octubre de 1945, reclamando por la libertad de aquel coronel que los había escuchado y comprendido. Hoy recordamos ese día como el día de la Lealtad.

Aquellos trabajadores, fueron leales más allá de las traiciones, las persecuciones y el hostigamiento. Iniciaron su pelea con huelgas, sabotajes, caños y presencia permanente en su puesto de lucha. Nunca faltaron a sus obligaciones de militantes, activistas, o simplemente de trabajadores. Los laburantes siempre estuvieron, no aparecieron en los `70, reclamando protagonismo en las tapas de los diarios. El pueblo trabajador y peronista; el que luchó por el regreso del General, fue el que siempre puso los muertos para lograr después de 18 años de proscripciones, persecuciones, fusilamientos y torturas, que, como dijo la compañera Evita: “no hay fuerza capaz de derrotar a un pueblo que tiene plena conciencia de sus derechos”.

Esta conciencia plena de sus derechos la aprendieron en los hechos. Lo conquistado con jornadas laborales humanas y sueldos dignos. Con vacaciones pagas y aguinaldo, lugares para vacacionar y acceso a la educación para sus hijos y un sistema de salud para todos. Con pleno empleo en un país que se ponía de pie, para gritar quienes somos, mal que les pese a las grandes potencias extranjeras.

El 17 de noviembre de 1972, el objetivo estaba cumplido, Perón estaba en casa. No importó cruzar a pie el Río Matanza, dejar zapatos clavados en el barro, enfrentar la represión militar, con sus tanques y tropas en las cercanías del aeropuerto, tratando en vano de opacar la fiesta de un pueblo, que durante tantos años de sacrificios siguió fielmente a su líder conductor en el exilio.

Y fueron los trabajadores, encabezados por sus heroicos dirigentes, quienes lograron el milagro del regreso.

Fueron los que gritaron sin temor ¡Nada sin Perón!, los que pintaron los tapiales de la Patria con el símbolo inconfundible “PV”, Perón Vuelve, Viva Perón, Perón Volverá.

“De Perón para abajo, somos simples soldados”, declaró Rucci. Seamos otra vez soldados de la causa, rebelión y lucha, seamos de nuevo patriotas, seamos lluvia que limpie lo que los traidores deshonraron, seamos el aluvión zoológico sobre el gorilaje; y entonces, sí, seremos dignos del General del pueblo.

viernes, 25 de septiembre de 2009

JOSE IGNACIO RUCCI, BUSCANDO LA PAZ DE LA JUSTICIA.


José Ignacio Rucci nació en Alcorta, provincia de Santa Fe el 15 de Marzo de 1924. Su carrera sindical comenzó en la fábrica de cocinas “Catita”. Derrocado Perón, en 1955, formó parte activa en la Resistencia Peronista (de lo cual da testimonio la correspondencia Perón-Cooke). Su paso como interventor en la Unión Obrera Metalúrgica de San Nicolás, a mediados de los sesenta, le abrió las puertas del Secretariado Nacional como Secretario de Prensa. El 2 de julio de 1970, alcanzó, gracias a su valiente e innegable lealtad hacia Perón el cargo de Secretario General de la Confederación General del Trabajo. Su objetivo era sin lugar a dudas el retorno del General Juan Domingo Perón a su Patria, cosa que logró junto con el conjunto del pueblo peronista el 17 noviembre de 1972. Con el paso del tiempo se fue demostrando el indudable y profundo respeto y cariño de José Rucci hacia nuestro único Conductor, Juan Domingo Perón.Siempre hizo pública su rabia a la intentona por parte de lo que denominaba “personeros del inmundo trapo rojo” de infiltrar y corroer al Movimiento Peronista por medio del “famoso entrismo”.
Claramente se encargó de advertir, separando la partidocracia del movimiento, lo que en estos días sufrimos: “el Peronismo de ninguna manera se lo puede confundir con un partido político: El Peronismo es la esencia de un gran movimiento revolucionario.”Sin embargo, a pesar de la siempre probada lealtad de Rucci al General Perón, no faltaron quienes pretendieron colocarlo “como traidor”, que iba a denunciar el Pacto Social que Perón impulsaba y cuyo programa estaba fundamentado por un conjunto de ofertas sostenidas por una autentica base política y social. Por parte del gobierno la garantía era Juan Perón; Ricardo Balbín, por parte de la oposición; por la parte sindical, José Ignacio Rucci, y por la parte empresarial José Gelbard.Varios testigos durante la firma del Pacto por parte de Rucci se sorprendieron al escuchar un contundente “estoy firmando mi sentencia a muerte”, pero sabía que se

alcanzaba el objetivo y primero la Patria. Contrariando la pretendida traición de Rucci el mensaje póstumo que este iba a dar al pueblo argentino, distaba de ser la denuncia del Pacto Social, por el contrario, entre otras cosas decía: ““Ahora el fragor de las luchas ha pasado a convertirse en historia. La realidad de nuestros días es la unión, el trabajo y la paz…”“…La reconstrucción de la Patria es una tarea común para todos los argentinos sin sectarismos ni exclusiones. La liberación será el destino común que habremos sabido conquistar, con patriotismo, sin egoísmos, abiertos mentalmente a una sociedad nueva, para un mundo mejor.“La Patria requiere de todos, todos con la Patria en la hora suprema de la verdad, con profundo sentimiento de nacionalidad, con profundo sentimiento de Cristiandad; seguros de que el pueblo es gobierno y cuenta con la figura del Teniente Gral. Juan Domingo Perón a su legitimo representante y exponente de sus aspiraciones que nos llevará inexorablemente a una Argentina Liberada”. El 25 de Setiembre de 1973 una lluvia de balas acabó con la vida de este soldado de la Patria Justa, Libre y Soberana. E inauguró la polémica sobre quienes fueron los autores de su asesinato.
Al respecto, aún hoy se discute la autoría material e intelectual de semejante crimen.
Pero en este artículo queremos dejar definitivamente aclarado el tema y pedir a Dios que finalmente se haga justicia.
A continuación reproducimos abundantes afirmaciones que ventila Amorín, en su sincero libro “Montoneros, la buena historia” que aclaran definitivamente el tema: “(…) ello explica el creciente éxito de Montoneros a partir de 1970 y hasta 1973. Esto es, hasta el desastre de Ezeiza, la caída de Cámpora, el mal disimulado enfrentamiento con Perón y su consecuencia directa: el asesinato de Rucci. Otra quema de naves, pero en este caso perversa, autodestructiva”. (Ibidem, pág. 48).
“Un Firmenich que sólo puede recuperar el quimérico pedestal sobre el cual él mismo se había situado ya no a partir de heredar a Perón sino de vencerlo. De enfrentarlo”. (Ibidem, pág. 78).
“A diferencia de Montoneros que apenas tres meses después de las declaraciones de Quieto asesinó a Rucci: por traidor te va a pasar lo mismo que a Vandor. Traidor: el que viola la lealtad debida. ¿A quién? Rucci jamás había comprometido su lealtad con Montoneros. Debía lealtad a Perón y, a diferencia de Vandor, nunca le había jugado en contra. Al contrario: respecto del movimiento sindical, seguía sus instrucciones al pie de la letra. Lo cual no era del todo agradable para Lorenzo Miguel y la conducción de la CGT. Entonces si por su actividad sindical Montoneros consideró traidor a Rucci es porque consideraba traidor a Perón”. (Ibidem, pág. 80).
“Pero no supongo ni infiero, lo sé con certeza: el asesinato de Rucci fue una declaración de guerra. Contra Perón y el resto de los sectores que integraban el peronismo”. (Ibidem. Pág. 82).
“Pero en votos, Rucci ya había muerto. Recuerdo a Hobert, sensato y vueltero como pocos a la hora de imponer sus opiniones. Sin esfuerzo lo imagino dar vueltas para postergar una decisión a la cual él se oponía. Pero, mientras el daba vueltas, Roqué se instaló en un departamento de Floresta, Juan B Justo 5781, a diez cuadras del domicilio de Rucci. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué mandó traer al departamento las armas necesarias para el operativo: las llevó Gustavo Lafleur, camufladas como máquinas de coser Nitax y en un auto del gobierno de la provincia de Buenos Aires. Mientras Hobert daba vueltas, Roqué convocó al equipo operativo, nueve compañeros, la mayoría FAR, un solo Desca…” (Ibidem, pág. 84).
“La muerte de Rucci fue decidida por la organización Montoneros. Esto es indiscutible”. (Ibidem. Id).
Pero no bastando con estas afirmaciones de quien fuera uno de los fundadores de Montoneros y de sus primeros integrantes en la Columna Sabino Navarro, reproducimos los dichos de un “intelectual” afín a la Tendencia: “Perón en el 73 no pudo controlar su ala dura. No era joven ni era bravucón. Quiso hacer el Pacto Social, pero Firmenich le mató a Rucci”. (P. 82. José Pablo Feinmann, Página 12, 1 de Julio del 2004).
Sin embargo, algunos dirigentes y periodistas que defienden intereses inconfesables sostienen que “Montoneros como organización no diseñó ni perpetró el operativo contra Rucci”. Otros sostienen que para la fecha del asesinato, esto es el 25 de septiembre de 1973, Roqué (señalado como uno de los autores materiales) no tenía ningún cargo en la Conducción Nacional de Montoneros dado que, en su opinión, todavía no se había producido la fusión entre la organización de la que él provenía, las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), de origen marxista guevarista, con Montoneros.
A estas falacias respondemos: 1) La fusión entre Montoneros y FAR fue acordada mucho antes del asesinato de Rucci, el 11 de marzo de 1973, casi medio año antes de la emboscada contra Rucci. Lo dice el propio Perdía en la página 179 de su libro “La otra historia”: “Prácticamente en forma contemporánea a la victoria electoral se acordó la fusión de ambas organizaciones, bajo el nombre de Montoneros”. Y agrega, a los tres párrafos: “En virtud de los acuerdos políticos la nueva Conducción Nacional quedó integrada por 8 miembros, 5 montoneros y 3 de las FAR”. 2) A la fecha del asesinato de Rucci, el 25 de septiembre de 1973, la Conducción Nacional de Montoneros ya estaba formada por 8 miembros. Cito de nuevo al propio Perdía en su libro, en las páginas 179 y 180: “Sobre esa base se constituyó esa conducción unificada, cuyo ordenamiento quedó así: 1. Mario Eduardo Firmenich (Montoneros); 2.Roberto Cirilo Perdía (Montoneros); 3.Roberto Quieto (FAR); 4.Carlos Alberto Hobert (Montoneros), 5.Raúl Clemente Yager (Montoneros); 6.Julio Roqué (FAR); 7.Horacio Mendizábal (Montoneros, previamente incorporado con la fusión de Descamisados), y 8.Marcos Osatinsky (FAR). Es decir que Roqué era ya el número 6 de la cúpula del nuevo Montoneros y el segundo representante de las FAR”. 3) En simultáneo con el asesinato de Rucci, la cúpula de Montoneros hizo circular un grueso documento, denominado “La Biblia”, en la que se definió “metodológicamente marxista-leninista”. 4) Eduardo Anguita y Martín Caparrós (quines no pueden ser sospechados de pertenecer “a la burocracia sindical”) cuentan en las páginas 205 y 206 del Tomo 3 de “La voluntad” el plan de Montoneros para vengar la masacre de Ezeiza (20 de junio de 1973), que incluía una serie de atentados contra Rucci y otras personas consideradas responsables. 5) El periodista Ricardo Roa, actual número 2 de Clarín, relató que el 25 de septiembre de 1973 por la tarde Firmenich se les apareció en la redacción de la revista “El Descamisado” y les dijo: “Fuimos nosotros”. Y les explicó por qué lo habían hecho, para asegurarse que la cobertura de la revista estuviera en línea con la Conducción Nacional de Montoneros.

FEDERICO GASTON ADDISI.

Fuentes: La Voluntad, Anguita, Caparrós.
Operativo Traviata, Ceferino Reato.
Montoneros, la buena historia, Amorío.
Declaraciones de Ceferino Reato.
José Ignacio Rucci, P. Mircovich.

martes, 15 de septiembre de 2009

16 de Septiembre de 1955




Usted NO volverá

El 16 de Septiembre de 1955, las Fuerzas Armadas Argentinas se olvidaron que las armas se las da el pueblo para defenderlo, y no para alzarse contra el.Los fusiladores tomaban el poder. Ya habían demostrado su furia asesina en el bombardeo cobarde y asesino a civiles inocentes en Plaza de Mayo, en el cañoneo sobre Mar del Plata, en las bombas colocadas por los comandos civiles, para matar obreros en las puertas de los subtes. Quince mil compañeros presos, un millón de desocupados y un sin número de muertos, que tiñeron con su sangre de peronista este suelo.El desprecio por la vida, y la crueldad de los golpistas no tuvo límites. Fusilaron a la Patria vilmente, en la figura de Valle, cobardemente, por la espalda, en León Suárez. Anónimamente, en las esquinas, en las fábricas y las casas obreras.“En cada cementerio hay una tumba abierta por sus manos” escribía Susana Valle a Aramburu en Junio del 63, año en que el General golpista presentaba su candidatura a Presidente.“…. El suyo es un camino tenebroso de sangre, de humillación y de dolor…”, continúa “…solo la antipatria y el odio podrán poner en las urnas su boleta. El pueblo no lo hará y UD. NO VOLVERÁ JAMÁS A ENSANGRENTAR ESTA TIERRA”

Natalia Jaureguizahar

Las imagenes que ilustran esta nota es gentileza de EDITORIAL TIZA Y CARBÓN (Gracias Compañero Horacio Milanesio)

lunes, 17 de agosto de 2009

1850 – 17 de Agosto – 2009

click sobre la imagen para verla ampliada, ¡Gracias Compañero Horacio Milanesio!



domingo, 26 de julio de 2009

Un año más sin vos...



Vivirás eternamente en el corazón de tu pueblo...

martes, 24 de febrero de 2009

NUESTRO DESTINO


Un 24 de febrero de 1946, el primer grito de triunfo electoral peronista se hacia sentir en las urnas y en las calles, nosotros, los desposeídos, los laburantes, los postergados, habíamos triunfado; y el General Juan Domingo Perón, era el indiscutible presidente de los argentinos, con un 56% de los votos, aplastando la gorilesca “Unión Democrática”, un cóctel de liberales, comunistas, socialistas y cuanta yerba antipopular se pueda uno imaginar.

La Patria Justa, Libre y Soberana nacía con la fuerza de las causas populares; indiscutible, cómo lo son las luchas que se forjan en el sufrimiento de un pueblo que quiere ser soberano.

“Creo que el problema no es el injusto reparto de la riqueza, Mendieta; el problema es el generoso reparto de la pobreza” decía el popular gaucho Inodoro, creación del entrañable “Negro” Fontanarrosa. Era la cuestión entonces, sigue siéndolo en nuestros días.

Propongo, compañeros, retomar las banderas que nos unieran en aquella gloriosa jornada. ¡Hagamos rugir los bombos de la doctrina justicialista!

¡Demostremos cuánto nos unen los abrazos descamisados! ¡Demostremos que sabemos de la dignidad de nuestro pueblo!

Volvamos a sentir ese orgullo que nos explicaron Evita y el General con el ejemplo. Tomemos “la plaza”, las calles que jamás dejaron de ser nuestras, demostremos que a pesar de tantas persecuciones, estamos vivos… volvamos a ganar porque es ese y no otro; nuestro destino.

Natalia Jaureguizahar

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


jueves, 20 de noviembre de 2008

20 de Noviembre - Día Universal del Niño


En 1954 la Asamblea General recomendó (resolución 836(IX)) que todos los países instituyeran el Día Universal del Niño, fecha que se dedicaría a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo entero y se destinaría a actividades propias para promover el bienestar de los niños del mundo. La Asamblea sugirió a los gobiernos que celebraran el Día en la fecha que cada uno de ellos estimara conveniente. El día 20 de noviembre marca la fecha en que la Asamblea aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

En nuestro país, estos derechos se incorporaron a la Constitución de 1949, junto con los derechos de la ancianidad y del trabajador.

NUESTRA Constitución que rigió hasta 1956 y fue borranda a punta de pistola.

Esta ley suprema que, con un criterio moderno, consagraba desde su preambulo "la irrevocable decisión de constituir una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana", nos fué arrebatada, por decreto, vergonzosamente, el 27 de abril de 1956 por un bando militar, encabezado por el general Pedro E. Aramburu, quién abolió la Constitución Naciona, la única valedera, la que debemos defender, la que debemos reinstaurar.

20 de Noviembre - Día de la Soberanía Nacional

Veintiun Cañonazos
Sucedió un 20 de noviembre de 1845, a orillas del Paraná, nos hicimos dueños de los destinos de la Patria naciente, con la inquebrantable voluntad de un pueblo decidido a rechazar ante las potencias invasoras.

El General Lucio V. Mansilla, ocupó con dos mil valientes las trincheras y baterías emplazadas en el lugar, se tendieron de costa a costa tres gruesas cadenas cubiertas por banderas argentinas, sobre 24 lanchones, para impedir el paso de las embarcaciones anglo francesas.

El grito de mansilla surcó el aire: “…Considerad el tamaño del insulto que vienen haciendo a la Soberanía de nuestra República, sin más título que la fuerza con que se creen poderosos. ¡Pero se engañan esos miserables aquí no lo serán!... ¡Vamos a probarlo! ¡Ya no hay paz con la Francia ni con la Inglaterra! ¡MUERAN LOS ENEMIGOS! Tremole en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón Azul y Blanco y muramos todos antes que verlo bajar de donde flamea…”

El rugir de los cañones y el grito de miles de gargantas argentinas desgarraron la mañana. Los cañones bramaban en defensa de la bandera agraviada, mientras los bravos patriotas luchaban a destajo entonando el himno nacional.

Noventa buques mercantes remontaban las aguas del Río Paraná custodiados por una poderosa flota de barcos de guerra ingleses y franceses, las mayores potencias militares del momento, con casi cien cañones a bordo. Poco más de 2.000 hombres, soldados regulares y gauchos, y 21 cañones de pequeño calibre bastaron para demostrar que no nos entregaremos jamás.

Las naves anglo-francesas consiguieron romper las cadenas, siguiendo su curso aguas arribas, dañados profundamente por el bravo combate, unos meses después, el 4 de junio de 1846, la patria, otra vez bajo el mando de Mansilla, se cobraría revancha en El Quebracho y San Lorenzo, en otra muestra de coraje.

Las pérdidas sufridas por los invasores y la bravura de nuestros hombres lograron finalmente que los gobiernos extranjeros ordenaran el retiro inmediato e incondicional de sus escuadras en el Plata desagraviando al pabellón argentino con 21 cañonazos.

Si nada de esto se recuerda, los muertos murieron en vano. Habremos perdido hoy, finalmente, aquella batalla.

Natalia Jaureguizahar

Agradecemos al compañero Horacio Milanesio, de Editorial "Tiza y Carbón", por aportar las imágenes.

lunes, 17 de noviembre de 2008

17 de noviembre, día de la militancia




El motor de los cambios

“Solo los necesitados pueden cambiar el mundo, nadie con los cuatro ases pediría que se vuelva a dar”, y esto sucedió en aquellos años de lucha. Los que daban la vida por Perón, más allá de la frase, lo hacían literalmente, lucharon por aquello que habían conocidos en los años felices del peronismo, donde los únicos privilegiados eran los niños, y existía una sola clase de gente, la que trabaja.

Fueron los trabajadores, con sus huelgas, sabotajes, caños y presencia permanente. Nunca faltaron a sus obligaciones de militantes, activistas, o simplemente de trabajadores. Los laburantes siempre estuvieron, no aparecieron en los 70, reclamando protagonismo en las tapas de los diarios. El pueblo peronista, el que luchó por el regreso del General, los que después de 18 años de proscripciones, persecuciones, fusilamientos y torturas le demostraron a la oligarquía que, como dijo la compañera Evita: “no hay fuerza capaz de derrotar a un pueblo que tiene plena conciencia de sus derechos”.

Y esa conciencia plena se la aprendieron con hechos, con jornadas laborales humanas y sueldos dignos. Con vacaciones pagas y aguinaldo, lugares para vacacionar y acceso a la educación para sus hijos. Con pleno empleo en un país que se ponía de pie, para gritar quienes somos, mal que les pese a las grandes potencias extranjeras.

Y ese pueblo trabajador soportó 18 años de lucha sangrienta, en la que a nosotros, siempre nos tocó poner los muertos. El 17 de noviembre de 1972, el objetivo estaba cumplido, Perón estaba en casa. No importó cruzar a pie el Río Matanza, dejar sus zapatos clavados en el barro, enfrentar la represión militar, con sus tanques y tropas en las cercanías del aeropuerto, tratando en vano de opacar la fiesta de un pueblo, que durante 18 años siguió fielmente a su líder conductor en el exilio.

Y fueron los trabajadores, encabezados por sus heroicos dirigentes, quienes lograron el milagro del regreso.

Fueron los que gritaron sin temor ¡Nada sin Perón!, los que pintaron los tapiales de la Patria con el símbolo inconfundible “PV”, Perón Vuelve, Viva Perón, Peron Volverá.

“De Perón para abajo, somos simples soldados”, declaró Rucci. Seamos otra vez soldados de la causa, rebelión y lucha, seamos de nuevo patriotas, seamos lluvia que limpie lo que los traidores deshonraron, seamos el aluvión zoológico sobre el gorilaje; y entonces, sí, seremos dignos del General.

Natalia Jaureguizahar

Las imágenes que ilustran la nota son gentileza del compañero Horacio Milanesio, de Edtorial "Tiza y Carbón"