martes, 15 de noviembre de 2011

Desde Aquí

A Jauretche no hay que “estudiarlo”, hay que comprenderlo. Su estructura de pensamiento no se aprende de memoria, es un esquema, una estrategia, para entender la realidad.

De nada sirve citarlo, si no logramos ver el mundo “desde aquí”.

El tema es simple. Tan simple y evidente que resulta invisible.

Consiste en saber de dónde venimos, para entender dónde estamos ubicados históricamente. Sólo desde ese lugar, podremos tener en claro quiénes somos, y hacia dónde queremos ir.

Si desde el vamos, nos da igual Sarmiento que Rosas, o Mitre que San Martín… estamos fritos.

Una vez que comprendemos que el mundo se divide en dos: un grupo mayoritario, que se resiste a ser dominado, y otro, minoritario, pero que maneja los recursos, y domina a los primeros; la cosa se hace sencilla.

Desde ahí, es decir, desde aquí, todo resulta sencillo. No es necesario leer “El Capital”, para entenderlo. La respuesta a los grandes conflictos suele ser tan obvia, que pasa desapercibida.

“Asesorarse con los técnicos del Fondo Monetario Internacional es lo mismo que ir al almacén con el manual del comprador, escrito por el almacenero”, decía Don Arturo. "Las cuestiones de economía son muy sencillas. Para comprenderlas sólo hay que saber sumar y restar. Si usted no las entiende, pida que se las expliquen otra vez. Si a la tercera sigue sin entenderlas, es que lo están robando", decía Raúl Scalabrini Ortiz…

Dos grandes marcando un camino.

Simple, sencillo, como suele ser la realidad.

El grupo de los dominantes, lo sabe. Y a diario se esfuerza por hacernos creer que la realidad es compleja e inalcanzable para los “simples mortales de inferior calidad”, que nacimos para el yugo, y nada más.

Ellos saben que no podremos ganar ninguna batalla, si no sabemos de dónde venimos, quiénes somos, ni quiénes son nuestros enemigos.

Por eso, tantas calles, plazas, escuelas y lugares públicos, llevan el nombre de la antipatria, para que no olvidemos fácilmente quienes son los amos.

También a ellos les resulta molesto, que queramos volver a ganar esos espacios públicos. Porque historia no sólo es pasado, es cimiento y simiente. La historia de hoy es la política de ayer, y la política de hoy, es la historia de mañana.

Porque revalorizar figuras como la de Arturo Jauretche, prende luces de alarma en los cuarteles cipayos. Los pone en alerta, se sienten en riesgo.

¿Qué pasaría si de pronto, comprendemos que un futuro mejor es posible?

Esa identidad cultural, ese saber de dónde venimos, nos lleva a intentar la recuperación de los nombres de espacios públicos para nuestros próceres. Aquellos que miraban el mundo “desde aquí”.

Es por esta razón, que nos desvela el cambio de nombre de la autopista Rosario-San Nicolás, que actualmente lleva el nombre del genocida: Pedro E. Aramburu y estamos luchando para que lleve el nombre uno de los nuestros. Un hombre, que cayó fusilado defendiendo la Patria: el General Juan José Valle.

Por eso también, es que un grupo de compañeros, de los que aprendieron que hay que adaptar el sombrero a la cabeza, y no la cabeza al sombrero; luchó durante años para que en Rosario hubiera un busto recordando a Jauretche.

Algunos inadaptados, vándalos… o tal vez gorilas bien informados, atacaron la escultura el día previo a su inauguración.

Lo que no sospecharon, es que él, que arrastraba sangre vasca, nos impulsaría a seguir, a pesar de todo.

El busto, amputado a golpes, fue descubierto este 13 de noviembre, día del Pensamiento Nacional, en honor al natalicio de Don Arturo.

Fue inaugurado, y será reparado.

Nada nos detendrá, ni aún la muerte.

Somos la pesadilla gorila llevada a la perfección.